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Las plantas tienen 15 sentidos más que los seres humanos, explica neurobiólogo

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/27/2017

Stefano Mancuso, uno de los principales expertos en inteligencia vegetal, sobre la extraordinaria capacidad sensorial de las plantas

Las plantas son un reino subestimado en su inteligencia, víctimas de nuestra visión antropomórfica de la realidad. No sólo son la pieza fundamental de la cadena de vida en la Tierra, al producir el oxígeno que vitaliza a los animales; son también seres sumamente perspicaces y sutiles.

En una reciente entrevista en un diario chileno, el neurobiólogo Stefano Mancuso de la Universidad de Florencia, fundador también del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal, explica que, de hecho, la ciencia ha demostrado que las plantas tienen los mismos cinco sentidos que los seres humanos y unos 15 adicionales. Entre las capacidades hipersensoriales de las plantas se encuentra la percepción de "cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos" y otros más. Mancuso aclara que "las plantas tienen nuestros cinco sentidos y 15 más. No tienen ojos y oídos como nosotros, pero perciben todas las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras". 

Existe una noción popular que sugiere que a las plantas les gusta la música; Mancuso explica que, específicamente, las frecuencias bajas "entre los 100 Hz y los 500 Hz favorecen la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas hacia la fuente de ese sonido, que equivale a frecuencias naturales como la del agua que corre, pero hablar o cantarle a las plantas es perder el tiempo". Además es posible que las plantas lleven a cabo una forma de comunicación subterránea, ya que se ha descubierto que las raíces producen y perciben sonido.

Las plantas se comunican entre sí y son capaces de manipular a otras especies para su beneficio:

Se comunican con otras plantas de la misma especie a través de moléculas químicas volátiles, mandan, por ejemplo, mensajes de peligro. Si un insecto le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden por kilómetros y que avisan de que hay un ataque en curso.

Un ejemplo de esto:

Estudios recientes demuestran que un naranjo o un limonero en flor actúa de diferente manera según la cantidad de polen que lleve el insecto. Si lleva mucho polen, aumenta en el néctar la cantidad de cafeína para activar su cerebro, para que se acuerde de esa planta y vuelva. Si lleva poco polen, corta la cafeína.

No hay duda de que las plantas deben ser apreciadas como seres inteligentes de una gran sutileza. 

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Mujer experimenta con el "hongo que produce orgasmos espontáneos con sólo olerlo"

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/27/2017

Una periodista viajó a Hawái en búsqueda del mítico hongo fálico que supuestamente produce orgasmos espontáneos por su olor afrodisíaco

Hace un par de años se creó una enorme sensación por la noticia difundida sobre un supuesto hongo hawaiano que tenía el poder de producir orgasmos femeninos espontáneos con sólo olerlo. Aunque esta información parece  sumamente dudosa de entrada, al menos estaba justificada por el paper científico de John C. Holliday y Noah Soule, publicado en el Journal of Medicinal Mushrooms

Esta efervescencia (o wishful-thinking revestido de ciencia) hizo que la periodista científica Christine Wilcox se lanzara a investigar este hongo y viajara a Hawái en busca de esta mítica y fálica criatura. Su expedición fue reportada por el sitio Discovery.

El caso de esta especie Dictyophora, de la familia Phallaceae (sí, se llama así porque parece un falo), es sumamente extraño. Por una parte, Holliday afirma que no puede hablar sobre él, ya que tiene un acuerdo confidencial con una farmacéutica que estaría realizando pruebas para desarrollar un fármaco (mágico), el Santo Grial del placer femenino.

Por otro lado, nadie en Hawái parecía conocer dicha especie, salvo por algunas vagas leyendas. Wilcox logró que Holliday le dijera el lugar donde lo había encontrado. El hongo crecía bajo condiciones únicas de sol, agua de mar y entre piedras volcánicas, en las llamadas kipuka, islas rodeadas de lava y bajo los árboles Albizia julibrissin. De dimensiones similares a un pene, el hongo llega a medir entre 7 y 20 cm. Lo que lo distingue es su particular olor (producido por "cuernos olorosos"), el cual es descrito como similar al semen. De hecho, contiene los mismos compuestos orgánicos --putrescina y cadaverina-- que el semen, los cuales se encuentran también en los cuerpos en descomposición. Esto da una nueva luz para entender la frase: "el orgasmo es la muerte pequeña".

Después de toda una odisea, Wilcox logró encontrar este hongo y lo olió. Describe su encuentro como "el peor olor que jamás haya violado mis narices". Lo más parecido que le vino a la mente: el semen, semen en descomposición. (A algunas personas les gusta el olor del semen, a otras no). Se hicieron ciertas pruebas y notaron que el olor excitaba radicalmente su pulso cardíaco, algo que no ocurría con un hombre, así que algún efecto tenía, pero nada de orgasmos.

Holliday argumenta que la mitad de las mujeres tiene una respuesta de excitación sexual "masiva", pero para la otra mitad simplemente huele horrible. Su hipótesis es que las mujeres que tienen orgasmos con el hongo, tienen un órgano vomeronasal funcional.

Este órgano es básicamente un detector de feromonas y, aunque la mayoría de las personas lo tiene, existe un debate sobre si es funcional o no. En los animales su presencia y función ha sido más estudiada.

Así las cosas, el caso del hongo orgásmico queda un poco en suspenso. Y Christie Wilcox, insatisfecha.