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Nicola Cruz y Rodrigo Gallardo remixean a María Sabina

Arte

Por: pijamasurf - 07/16/2017

Un notable álbum de uno de los más interesantes artistas de la electrónica sudamericana, en el que figura un track sobre María Sabina

Nicola Cruz es, sin duda, uno de los productores de música electrónica latinoamericanos que más emociona en la actualidad. El productor y percusionista francoecuatoriano ha tenido un ascenso meteórico en los últimos años con un sello musical particular que fusiona los ritmos elegantes del house y el techno con la música andina y otros ritmos locales de Sudamérica. Cruz parece regresar a la fuente siempre y llenar la música de agua, bosque, tierra, montaña y viento

Este entendimiento de la naturaleza y su conexión con las raíces culturales nunca había estado más presente que en el nuevo álbum de Cruz, El origen, en el que encuentra una pareja perfecta en Rodrigo Gallardo.

Es en dicho álbum que encontramos este excelente track en el que ambos remezclan y reinterpretan los cantos chamánicos de Maria Sabina, la famosa curandera mazateca cuyas ceremonias medicinales con "hongos mágicos" cobraron fama mundial en las décadas de los 60 y 70, después de que el antropólogo Gordon Wasson diera a conocer su reporte de viaje con esta curandera en 1957.

 

‘El hombre que vio demasiado’: mirón de mirones

Arte

Por: Lalo Ortega - 07/16/2017

Este documental de Trisha Ziff explora la obra fotográfica de Enrique Metinides y su singular mirada sobre la fatalidad cotidiana de la vida

Creo que se puede interpretar a un país con sus noticias y su acercamiento a la noticia.

Dan Gilroy

Éste, uno de varios en El hombre que vio demasiado, es un testimonio extranjero sobre las fotografías de nota roja en México, aquellas que de forma cotidiana vemos colgadas en incontables puestos de periódicos a nuestro paso por las calles, y con las que tenemos una peculiar forma de relacionarnos: las esquivamos conscientemente con la mirada, o las miramos como hipnotizados. O quizá, a medio camino entre lo uno y lo otro, nos ingeniamos la manera de ver a escondidas. El punto es que nos encanta mirar.

Mirones, también, los que aparecen por cientos en las fotografías que Enrique Metinides ha tomado por décadas, en una carrera que comenzó a los 9 años. Mirones, por cuenta doble, los que nos metemos a la sala de cine para ver un documental sobre él, y sus fotos de accidentes, crímenes y desastres. El hombre que vio demasiado (Trisha Ziff, 2015), con testimonios del propio Metinides, curadores y fotógrafos, no sólo es una colección de anécdotas (todas ellas fascinantes, dicho sea de paso); también es una exploración de nuestra relación con la realidad mediante las imágenes y, más importante, de cómo el ojo del mirón que nos atañe fue moldeado por sus experiencias de vida.

Sin duda, imágenes como las suyas cuentan con un poder de shock magnético, pero las fotografías, por su naturaleza, tienen un impacto unitario. Trisha Ziff, directora del documental y curadora fotográfica, las compila en el libro 101 Tragedies of Enrique Metinides, pero el carácter “horizontal” del cine, como ella lo llama, permite ir más allá de la imagen en sí. El montaje permite yuxtaponer a la fotografía con la anécdota, pasado con presente, accidentes con testigos, familias con trabajos, para lograr metáforas de una ciudad que imprime titulares con fotografías de muertos, al mismo ritmo que fabrica cajas donde ponerlos. Unos segundos iniciales de cinematografía mordaz sobre la prensa sensacionalista, pero igual de consciente de la necesidad incontenible de mirar.

Pero por qué miramos es quizá el tema más trascendental de El hombre que vio demasiado. Más allá de la técnica y la composición de sus fotos (dominadas por intuición de oficio), y de los riesgos para obtenerlas en primer lugar, hay en ellas una brutalidad y una belleza simultáneas.

Retratos de personas que se tomaron el café matutino, salieron de casa y nunca volvieron, víctimas del catastrófico azar. ¿Será la nuestra una fascinación honesta por la fragilidad de la vida, expuesta por una casualidad letal?

Y todo vuelve a Metinides y su destino como el máximo voyeur, que también parece dictado por la casualidad: la de una infancia junto al Ministerio Público y la de un padre que, cualquier día, le puso una cámara en las manos

 

El hombre que vio demasiado ganó el Premio Ariel al Mejor Largometraje Documental en el 2016. Se proyecta en el Cine Tonalá de la Ciudad de México como parte del ciclo #MásCineMexicano, iniciativa para impulsar la distribución de producciones nacionales independientes. Estará en la cartelera durante julio; puedes consultar las fechas y horarios de su proyección en este enlace.